WALTER BRESSIA: VOLVIENDO AL ORIGEN

La pequeña bodega se encuentra escondida, como un secreto donde se guardan múltiples sabores y se elaboran 150 mil litros de excelente vino por año. Sin embargo esta abierta de par en par, para aquellos que deseen descubrirla. Walter Bressia es uno de los próceres del vino que luego de haber transitado importantes bodegas industriales en su vida, realizando grandes vinos decidió en el 2003 abrir su propio espacio “familiar”. Asi se nota en cada una de las áreas donde sus hijos, tan hospitalarios como él, imprimen su nota de calidez e invitan a pasar y conocer.

Dio la casualidad que la bodega estaba en plena molienda y degustar esas primeras notas que dan las uvas seleccionadas nos permite ser testigos privilegiados del vino que vendrá. Fermentación y Maceración de mostos dan al espacio un aire místico donde sobrevuelan imágenes en torno al vino nuevo. 

Hablar con Walter Bressia es una clase amena y contundente. Entender que se está en el recorrido hacia las fuentes, la identificación del “terroir”, el respeto por la naturaleza y su consecuente fruto es parte de la charla.

El “varietalismo” que en los 90 el marketing norteamericano impuso en el mundo para crear valor a los vinos del valle de Napa diferenciándose de las D.O. del viejo mundo permitió por coyuntura incluir el “Malbec Argentino” en la mirada y paladar internacional. Sin embargo, el varietal en si no representa la paleta de descriptores y sensaciones de un vino, sólo la tierra donde se planta es UNICA y por consecuencia sus sabores también.

En el largo camino por sumar valor a la “bebida nacional”, las bodegas Argentina compiten técnicamente con las de EE.UU y Europa, el “know-how” de nuestro país es solicitado desde el exterior como ocurrió en Cahors (Francia) cuando quisieron recuperar su histórico Malbec y echaron mano al conocimiento argentino al ver que aquella antigüa y noble uva “despreciada” se negaba a regresar a su tierra original.

La Tierra vuelve a imponerse con la misma fuerza de la imagen montañosa, todo puede construirse desde un buen comienzo. Y todo comienzo tiene que ver con el “terroir”. Agradezco especialmente a Walter Bressia por su generosidad y por interrumpir un calmo domingo familiar para regalarme unos minutos.