DESCUBRIENDO EL VALLE DE NAPA

Sin duda, Napa Valley es la región más famosa para la elaboración de vinos en los Estados Unidos de América. Como sommelier, durante mi visita a la zona, debo confesar haber probado excelentes vinos y platos y haber conocido personas encantadoras de la industria vitivinícola norteamericana.

La primera parada fue en Mount Veeder (AVA, American Viticultural Area, lo que sería una DOC, Denominación de Origen Controlada en Europa o en nuestro país) en la bodega The Hess Collection, propiedad del millonario Donald Hess, también dueño de la Bodega Colomé en Salta, Argentina.

En 1976, Donald Hess buscaba fuentes de agua mineral en California como una de las unidades de negocio de su familia suiza. La noche anterior a regresar a su Berna natal, sin haber tenido éxito en su cometido, le ordena al camarero un vino de la zona para acompañar los platos. Al probarlo, comprendió que no era agua lo que su familia debía producir allí, sino vino. En el año 1983, se elaboró el primer Cabernet Sauvignon en una bodega alquilada y a mediados de la década del 80, Hess obtuvo el predio en el que hoy está su bodega (un préstamo a cien años de los monjes de la zona que lo utilizaban como bodega para elaborar vino de misa).

En la actualidad, la bodega cuenta con un museo de arte moderno en sus dos plantas superiores, cuya colección de piezas provoca admiración y reflexión. Donald Hess se ha interesado por el arte desde 1966 y si todavía no han visitado su otra colección en la bodega Colomé en Salta, no duden en visitarla.

Durante la visita, fui recibido por el enólogo de la bodega, Randle Johnson, quien es también consultor para los vinos salteños Amalaya y Colomé. Randle guió una cata de gran parte del portfolio de los vinos argentinos que el grupo elabora. Pudimos degustar  dos Torrontés excepcionales y cuatro tintos fuera de serie. Entre los blancos, mi favorito fue, sin duda, el Colomé Torrontés  2013, lleno de expresividad, fruta, frescura en boca y acidez balanceada. Entre los tintos, el Colomé Estate 2012 con 85% de Malbec, 5% de Syrah, 5% de Cabernet Sauvignon y 5% de Petit Verdot resultó un vino complejo con notas a frutas negras, taninos presentes, redondos y cuerpo envolvente con persistencia en boca. Fue curioso probar vinos argentinos en Napa guiado por un enólogo norteamericano experto en nuestros suelos, nuestras uvas y nuestro paladar. 

La visita siguió con un inolvidable almuerzo creado por el Chef ejecutivo de la bodega, Chad Hendrickson, compartiendo anécdotas con Randle sobre su historia con Donald Hess, a quien conoció en 1998, y sobre todo historias sobre los esfuerzos del señor Hess por encontrar  terrenos aptos para elaborar vinos en Argentina, las diferencias menores que él encuentra entre la elaboración de vinos en ambos países y recomendaciones turísticas sobre lugares imperdibles a visitar en Mendocino Coast y alrededores. El almuerzo contó con una ensalada de cangrejo como entrada, maridada con una copa de Mount Veeder Chardonnay 2012, un vino fresco, con cuerpo untuoso y acidez correcta. El plato principal, filet Angus con vegetales variados, fue acompañado por dos tintos excepcionales: Mount Veeder 19 block Cuvee 2011, un blend de Cabernet Sauvignon y Malbec y Artezin Mendocino Petit Syrah 2012, ambos con presencia en boca, carnosos, con notas a frutas rojas cocidas y amplia persistencia gustativa. El el postre no se quedó atrás: torta de chocolate sin harina acompañada de un sorbet de coco que combinó excelentemente con el tinto Colomé Estate Reserva 2013.

Sin duda, la visita a The Hess Collection estuvo cargada de placeres tanto para la vista como para el gusto. En su Centro de Visitantes y boutique se pueden adquirir cualquier tipo de producto que se elabore con uvas, vinos y sus derivados, desde cremas, jabones, aceites, etc y, por supuesto, botellas de vino a precios de bodega, lo que significa un descuento significativo por sobre los precios en góndola. The Hess Collection es una parada ineludible al visitar la zona.

Otra bodega que impacta por los productos que ofrece es Schramsberg Vineyards and Cellars. La bodega pertenece a la familia Davies y elabora espumantes de excepción con el método tradicional desde 1965 cuando el matrimonio Jack y Jamie Davies decidió volver a poner en funcionamiento la bodega que comenzó Jacob Schram en 1862. Ubicada en las colinas densamente forestadas de Diamond Mountain y muy cerca del pueblo de Calistoga, la bodega es conocida por tener los viñedos ladera más antiguos del valle de Napa. Matthew Levy, su gerente de Marketing y encargado de las relaciones públicas de la bodega, me recibió en las instalaciones y me llevó a conocer las cuevas subterráneas donde las botellas reposan durante años. Un dato que merece ser mencionado es que el 25% de los vinos base que allí se elaboran fermentan en barricas de roble para ganar complejidad. La bodega tiene un registro de vinos base que son guardados en barrica hasta por diez años y que se utilizan para darle refinamiento y complejidad a los espumantes elaborados. En la actualidad, el hijo del matrimonio fundador, Hugh Davies, junto a los enólogos Sean Thompson y Keith Hock son los encargados de elaborar y mantener la tradición Schramsberg viva. 

La bodega logró reconocimiento nacional cuando en el año 1972 el presidente Nixon compro 30 cajas de su Blanc de Blanc para un evento en la Casa Blanca. Desde esa fecha a la actualidad, los espumantes Schramsberg han estado presentes en eventos presidenciales tales como asunciones, recepción de visitas internacionales, etc. Durante el recorrido, Levy comentó que en los Estados Unidos el público en general asocia el consumo de espumantes con festejos y celebraciones y que se está haciendo un trabajo minucioso para educar a los consumidores en la posibilidad de maridar comidas enteras con espumantes. Todos los espumantes de la bodega se elaboran con las variedades Pinot Noir y Chardonnay. Las uvas utilizadas provienen de más de 90 viñedos diferentes y se elaboran sobre 250 vinos base cada año.

En la cata guiada por Levy, en las mismas cuevas de guarda, tuve la suerte de probar cuatro espumantes y un vino tranquilo que elabora la bodega para su Wine Club, del cual forman parte afortunados bebedores que exigen calidad.

El primer Espumante fue el Blanc de Blanc Brut 2011, elaborado 100% con uvas Chardonnay con aproximadamente 24 meses en contacto sobre lías. Este interesante vino despliega aromas a manzana verde y en boca ofrece acidez y frescura. El 2do. J. Schram 2008, estuvo en contacto sobre lías por más de 5 años y está elaborado con un 87% de uvas Chardonnay y un 13% de Pinot Noir. En boca tiene gran complejidad ya que parte de este vino tuvo su fermentación en barricas de roble, otra parte pasó por tanques de acero inoxidable y un porcentaje hizo fermentación maloláctica, lo que hace que gane en variedad aromática y cremosidad. El tercer espumante fue el Blanc de Noirs 2010 elaborado primordialmente con la variedad Pinot Noir y con pequeñas cantidades de Chardonnay para agregar estructura. Las botellas de estos vinos pasan dos años en contacto con sus lías. Las uvas son de zonas frías de California (Carneros y Alexander Valley)  para asegurar acidez y frescura, las cuales se logran además de notas tostadas en nariz.

El último espumante degustado fue Schramsberg Reserve 2006 elaborado con las mejores uvas de ese año, 84% de la variedad Pinot Noir y 16% de la variedad Chardonnay. Tanto en nariz como en boca, es un vino complejo, con aromas de frutas caramelizadas y notas lácticas y tostadas. Cada una de las botellas de esta línea tuvo un contacto sobre lías de más de 6 años y esto se nota y mucho!

Como broche de oro pude probar el tinto J Davies 2011, un Cabernet Sauvignon que tuvo 2 años y medio de añejamiento en barricas de roble francés y en nariz ofrece notas a arándanos, cereza, hierba fresca, canela y vainilla. En boca, es un vino frutado, con buena estructura, taninos redondos y larga persistencia gustativa. Sin duda, este vino puede acompañar a la perfección un buen plato de carne de caza o unas pastas alla putanesca.
La visita a Bodega Schramsberg es un placer en sí misma. Tanto los paisajes que la rodean como su gente y sus vinos son inolvidables e invitan a volver.

Otra tradicional bodega familiar del valle de Napa que tuve la suerte de visitar, muy cerquita del encantador pueblo de Santa Helena es Cakebread Cellars, propiedad de la familia Cakebread desde hace 41 cosechas. En la actualidad los hermanos Bruce (enólogo) y Dennis (Vicepresidente y Gerente de Marketing y Ventas) regentean la bodega que comenzaron sus padres Jack y Dolores en los años 70. Desde un principio, el espíritu de la bodega ha sido elaborar vinos con identidad de terruño y estilo francés. Dos pruebas claras de ello son sus Chardonnay Reserva, al estilo "sur lie" (fermentado y añejado en roble en contacto con las levaduras para lograr un vino untuoso y con cremosidad) y su Pinot Noir con estilo Borgoña, cuyas uvas provienen de los viñedos que la bodega posee en Anderson Valley, una zona fresca, ideal para lograr tipicidad varietal.

Cakebread posee 15 viñedos diferentes en distintos lugares del valle, emplea 70 personas fijas y 30 que se unen en la temporada de vendimia. El espíritu familiar se mantiene logrando casi una "gran familia", prueba de ello son su enóloga Julianne Laks y su encargado de bodega, Brian Lee, quienes han trabajado en la bodega desde hace 26 y 27 años respectivamente.

La bodega posee equipamiento de última generación tanto bajo techo (despalilladoras último modelo, cintas automáticas de selección, etc) como en los viñedos (sofisticadas estaciones medidoras de temperatura que ayudan a evitar cambios climáticos inesperados).  Muestra también un marcado interés por cuidar y preservar el medio ambiente y está certificada como bodega sustentable y de "prácticas verdes" (green practices), lo que significa que desde el viñedo hasta la comercialización de sus vinos el respeto y el cuidado se mantienen.

Jack Cakebread creyó en la idea de la perfecta combinación entre vinos y platos desde el comienzo y en épocas en las que en los Estados Unidos sólo se hablaba de hamburguesas y papas fritas, creó una reunión anual de chefs, productores de comidas artesanales y bodegueros en la que la premisa es la idea de maridaje y utilización de productos saludables y con rico sabor junto al vino correcto. En la actualidad, la bodega lleva publicados dos libros de recetas y maridajes que se venden a nivel nacional. Parte del público que visita la bodega, llega para probar las exquisiteces que el grupo permanente de chefs prepara para maridar los vinos que allí se elaboran.

Durante mi visita, fui recibido por Dennis Cakebread, quien me brindó una breve introducción a la bodega, su filosofía e historia y tuvo la amabilidad de guiar una cata de parte del portfolio que la bodega ofrece. Pude comparar el Chardonnay 2013 y el Reserva 2012, el primero con un perfil frutal y fresco y el segundo con marcada acidez y una untuosidad y cremosidad en boca muy interesantes. También me llamó la atención su Pinot Noir 2012 con 12 meses de crianza en madera, lo que lo convierten en un vino elegante y muy versátil a la hora de combinarlo con comida. El Cakebread Cabernet Sauvignon 2011 tuvo 18 meses de paso por madera de roble francés (el único tipo de roble utilizado en la bodega) y unos taninos redondos, gran cuerpo y larga persistencia, ideal para maridar un plato de carnes asadas o un queso estacionado al estilo Reggiano. Familia + buenos vinos + hospitalidad + respeto por el medio ambiente + preocupación por la buena gastronomía. ¿Qué más se puede pedir de una bodega? ¡Ecuación perfecta!

Napa tiene todo lo que el visitante puede pedir: hermosos paisajes, excelentes vinos y habitantes amables y hospitalarios que hacen del viaje un disfrute permanente difícil de olvidar. Al momento de planear las próximas vacaciones, no dudes en considerar este "valle encantado" como destino y después me contás!

Fernando Armesto 
Sommelier Profesional Bilingüe.
Docente y graduado en la Escuela Argentina de Vinos (EAV)
pherarmesto@gmail.com