PERCEBES: MANJAR EXOTICO Y RIESGOSO

Quienes alguna vez viajaron a Galicia se pudieron encontrar en las cartas de los restó con el plato más caro. Se trata de un marisco llamado “Percebe” que de forma extraña es codiciado por los degustadores de este tipo de alimento no tan habitual en las costas del mundo. El motivo del valor de un plato de percebe (llegan hasta los 40 euros según el restó) se debe además del exótico sabor, a lo riesgosa de su recolección.

Su aspecto es un tanto extraño, ya que parece una pezuña porque su cuerpo está protegido por capas y tiene un pedúnculo de 5 cm de largo, similar a una uña, cubierto de escamas que se pegan a las rocas. Es un marisco sin ojos. Este crustáceo es hermafrodita y al momento de nacer es una larva que va mutando. La parte comestible del percebe es la parda oscura y dura.

El percebe gallego tiene unas 25 escamas en la uña y es el que mayor tamaño alcanza. Este marisco vive pegado a las rocas donde hay fuerte oleaje y se alimenta por infiltración, comiendo el fitoplacton. Para obtener percebes buenos tiene que haber muchas olas de mar limpias y amplios períodos de sol, ya que los percebes que crecer debajo de las rocas son los más pequeños, mientras que los “percebes de sol” son los de mayor tamaño.

Al noroeste de Galicia, en pleno mar abierto, se encuentran los mejores especímenes, por ejemplo en Cabo Roncudo. El percebe se comercializa vivo, en ocasiones congelado o cocido.

Como se pesca: Uno de los métodos es el “Arte de raspa”. Forma tradicional que se realiza cuando la marea está baja que suelen ser los 4 días antes y después de la luna llena y luna nueva. La mejor zona es la poco profunda, donde no haya mar de fondo. La rasca o rasqueta tiene forma de L y se utiliza para separar los percebes de las rocas. Sin embargo el riesgo es mucho, el oleaje es engañoso y en apenas segundos se puede perder toda la cosecha y aún más: también la vida.