GUSTAVO OTTAVIANI: "ESTA ACTIVIDAD PERMITE SOÑAR"

Tiene 26 años. Nació y estudió enología en Mendoza, trabaja en una bodega de La Rioja. El primer vino que hizo oficialmente ganó Medalla de Oro en el concurso “Vino Sub30- 2013” que se realizó en diciembre en Mar del Plata. Es reservado y un tanto tímido, pero después de charlar un rato con él se entiende porqué a esta edad ya tiene tanto éxito en lo que hace: es un joven de convicciones firmes e ideas claras. A raíz de la personalidad fuerte que le impone a los vinos que elabora, se está convirtiendo en el enólogo estrella del Norte argentino

Gustavo Ottaviani fue convocado a principios de 2013 para trabajar en la Bodega de Aminga, un pueblo de la costa riojana. La bodega que había sido muy famosa por sus vinos, estuvo cerrada durante casi 40 años. El estado provincial la recuperó y la puso a funcionar. El proyecto forma parte del plan de reactivación industrial en la provincia. La bodega salió al mercado con tres varietales, Cabernet Sauvignon, Bonarda y Malbec que vienen haciendo furor desde norte del país. A raíz del premio al Malbec (medalla de oro) y al Bonarda (medalla de plata) Gustavo logró ser reconocido por los reyes de la enología argentina.

¿Cómo fue que decidiste estudiar enología?

-Hasta tercer año del secundario pensaba en estudiar odontología, me gustaba mucho a pesar que de chico me daban miedo los dentistas. Ya en cuarto año empecé a masticar la posibilidad de estudiar enología, fueron claves mis hermanos quienes ya habían comenzado esta carrera y el más grande en ese momento estaba por concluirla. Ver el trabajo que desarrollaban ellos fue muy importante: planificaciones de vendimias, laboratorios, máquinas, etc. Por otro lado era lindo los domingos, con el asado, sentarse a tomar un vino sin tener idea del tema y escuchar hablar de esta bebida que todo el mundo disfrutaba. Hoy, poder hablar de vino con conocimiento de causa, es algo que disfruto y que me conecta con ese entorno familiar tan cálido. Cuando terminé la escuela ya estaba más que claro que quería ser enólogo, terminé el secundario en la Escuela Vitivinícola Don Bosco, cuna de grandes, entre ellos Angel Mendoza y luego hice la facultad en la misma Escuela que durante la mañana era secundario y por la tarde facultad.

¿Qué es lo que más te gusta de tu actividad?

-Lo que me entusiasma de este trabajo es que es como una bola de nieve que va creciendo cada día y cada año hay algo nuevo. Por otro lado me gusta no tener que responder a recetas sino innovar cortes y métodos de elaboración. Esta actividad permite soñar, no tener límites y para quien le gustan los desafíos como a mí, este trabajo los presenta muy a menudo.

¿Qué es para vos un buen vino?

-En lo personal yo podría decir que un buen vino es aquel que tiene un buen color, brillo e intensidad. Que posee un buen equilibrio fruta, madera. Es fundamental este equilibrio para lograr una buena complejidad. Así el consumidor podrá apreciar la tipicidad de cada varietal y esos aromas secundarios aportados por la madera que dan una cierta elegancia a esta bebida. Que tenga, además, una boca amable, suave, redonda y equilibrada. Que no sea pesado ni cansador, sino que te invite a seguir tomando. Que puedas disfrutar al verlo, que no te canse percibir su aroma, que lo des vueltas y vueltas en la copa y lo lleves seguido a la nariz. Que cuando esté recorriendo la boca te dé esa sensación que percibís en nariz (me refiero a la fruta y madera).

-Lo que decís es casi lo que se espera de una novia…

-Ja ja, puede ser, puede ser…

-¿Qué sentiste cuando Febrero Riojano Malbec ganó Medalla de Oro en el Sub30?

-La verdad la noticia llegó en un momento justo para levantarme el ánimo. Venía algo bajoneado por esa fecha y me puso muy pero muy contento el premio. ¡Apenas me enteré descorche una botella! Me puse feliz porque detrás de esa botella de vino hay mucha gente trabajando y cada día se suman más. Lo disfruto por la gente de Aminga, desde el operario que desinfecta piletas hasta la gente que trabaja en la finca, las chicas que etiquetan las botellas, todos en general. Y por supuesto le estoy muy agradecido al señor Raúl Chacón, el director de la bodega, que es la persona que me convocó para este trabajo, confió en mí y a quien sé que el premio lo hace feliz también.

De todas maneras para este proyecto vamos por más, fue un debut muy bueno: primer vino + primer concurso = Medalla de Oro. Es algo soñado pero queremos mas.

-¿Y este año 2014 se agregó otro integrante a la familia de Vinos Febrero Riojano?

-Toda buena bodega riojana debe tener un Torrontés. En este caso hicimos una Edición limitada de 2.911 botellas, es un autentico Torrontés riojano, en tiempos que se disfraza a los torrontés con chardonnay, nuestro ejemplar es un legitimo hijo que expresa lo mejor de su genética con el carácter, intensidad frutal, y balanceada acidez, para disfrutar como aperitivo o para maridar un plato.

-¿Qué otras bebidas te gustan además del vino?

-Simpatizo mucho por el fernet, depende el momento y la reunión. Si es entre amigos es Fernet. La cerveza poco y nada, las bebidas blancas no, por más que intento no van conmigo, ja ja.

-¿Dónde naciste y dónde te criaste?

-Nací en Departamento de Maipú, provincia de Mendoza, y me crié en Coquimbito B° Peñaflor, donde aún viven mis viejos. Como el nombre de mi barrio lo dice estoy muy cerca de Grupo Peñaflor, Trapiche donde dí mis primeros pasos en bodega como pasante durante dos largas temporadas.

-¿Tus hermanos siguen en la enología?

-Sí. Tengo dos hermanos mayores me llevan 6 y 9 años. Ambos enólogos el más grande trabaja en una bodega cerca de casa como enólogo responsable y el del medio en el Instituto Nacional de Vitivinicultura en Mendoza. Con ellos compartimos buenos debates sobre vinos cuando nos juntamos los domingos.

¿Cuándo no trabajás que hacés? ¿Practicás algún deporte? ¿Algún hobby?

-Cuando era chico le hacía al futbol y en el colegio practicaba handball, pero no hago nada de eso ahora. Soy de la generación de las playstation aunque ahora la he abandonado pero cuando se da la ocasión le dedico unas horas con mis sobrinos. Cuando no trabajo veo pelis, escucho música, pero lo que me más me gusta son las juntadas con amigos, asados, salidas y por supuesto cuando puedo duermo un par de horas de más.

-¿Qué música preferís?

-Me mata el Limón y los Redondos, lo sigo al Indio Solari a muerte, como solista me encanta. Otra banda que a mi me gusta mucho es No Te Va a Gustar.

De todas maneras he ido a recitales de todo tipo de música.

¿Qué marcas de ropa preferís a la hora de vestirte? Para salir, para laburar..

-Me gustan mucho A+, Af jeans, Bando, Fiume, B52 y All Star, eso para salir. Para laburar Gaucho (bombachas gauchas) y cualquier camisa. En realidad ropa que me permita hacer de todo tipo de trabajo ya que cuando seinicia un proyecto como es este tenés que ser multifuncional.

-¿Cómo es vivir en otra provincia? ¿Hiciste amigos?

Vivir en La Rioja es algo que para mi carrera mi sirvió mucho, me permitió conocer gente que me capacitó y dedicó parte de su tiempo para mi beneficio. Me abrió puertas inesperadas como por ejemplo con sólo 23 años de edad ser jurado de Vinandino cuando se realizo en La Rioja. Es muy bueno para todo enólogo conocer diferentes terruños y el comportamiento de cada varietal al estar en otra zona con otro clima, etc. He hecho buenos amigos y sigo conociendo gente fantástica que hace más fácil el hecho de estar lejos de la familia.

Cuando vivís lejos es como que vas adoptando otra familia, conocés gente que juega el papel de padre, madre, hermanos, etc… está bueno.

Colaboración periodística: Rosy Braile
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Fotos: Daniel Vega