CRISIS TERMINAL EN SECTOR GASTRONOMICO

El programa “Quedate” que se emite los sábados y domigos a las 17 hs en Canal 9 hizo un pormenorizado relevamiento de la actividad gastronómica en la Ciudad de Buenos Aires. Cerca de 8000 restaurantes están en peligro de extinción por el obligado cierre por las normas sanitarias y la falta de asistencia del estado en su actividad particular que requiere de la reunión de los comensales y la experiencia dentro de cada local como parte del servicio que da valor agregado a sus ingresos. El “Take Away” o “Delivery” redunda en el mejor de los casos en un 15 a 20% del total de ingresos, no pudiendo sostener los locales cuyos dueños en la inmensa mayoría de los casos exigen el total del alquiler al día 10 y no contemplan la extrema situación que vive el país y la actividad en particular por el Covid-19.

“Quedate” analizó 3 casos. En Plaza Borges de Palermo, dos emblemáticos lugares bajaron la persiana. Se trata del bar “Clarita” y la Cervecería “Bad Toro” en el local que previamente ocupó “Malas Artes”, una ubicación privilegiada en la zona. Los alquileres trepan por arriba de los 300 mil pesos por mes, los servicios no disminuyeron, los impuestos tampoco y los dueños decidieron ponerle punto final a la historia pese a que uno de sus locales lo había puesto en valor hace 3 meses. El resultado: 50 empleados sin trabajo.

Por otro lado, “Don Julio Parrilla”, el emblemático lugar de Palermo que llegó al 4to puesto como Mejor Restaurante Latinoamericano con alto porcentaje de público turista que llegó atraídos por las virtudes de la buena carne y las excelentes críticas de las revistas especializadas, se reconvirtió temporalmente en un delivery de Carnes Premium que no alcanza para los mínimos costos de un local de 120 empleados entre planta de producción y servicio. Pablo, su dueño, reconoció el ingreso de las ATP para muchos de sus empleados y en los cargos gerenciales saca dinero de sus ahorros para cumplir con sus obligaciones. El dilema es el futuro: ¿Cuándo volverá a abrir?. Sabiendo ya que los turistas no regresarán en masa hasta que no exista una vacuna preventiva, el futuro es incierto y apuesta al público local.

En el Mercado de San Telmo, la situación es distinta. Los fines de semana era un hervidero de comensales y turistas en el barrio histórico de la ciudad. La caminata daba la excusa para tapear en el reconvertido mercado y hoy se encuentra sólo enfocado a la venta de producto. Desde allimentos en sus puestos hasta especias, encurtidos y comidas con delivery sin poder usar los espacios para comensales por disposición sanitaria. Muchos puestos se redujeron y algunos ya cerraron. El acompañamiento de los locadores (El mercado es Privado) redujeron en un 50% el valor de los alquileres durante este aislamiento y cuarentena en la ciudad. Sin embargo también tiene gusto a poco y el dinero que ingresa dificilmente alcance...